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Vendimia manual vs. mecánica: por qué seguimos recogiendo la uva a mano

En un mundo donde la tecnología ha optimizado casi todos los procesos agrícolas, puede parecer anacrónico que una bodega siga recogiendo la uva a mano. Sin embargo, para bodegas pequeñas como Viña Placentina, la vendimia manual no es un capricho romántico: es una decisión técnica que impacta directamente en la calidad del vino.

Cómo funciona cada método

La vendimia mecánica utiliza máquinas que sacuden la cepa para desprender las bayas. Es rápida y económica: una máquina puede cosechar lo que un equipo de 20 vendimiadores haría en el mismo tiempo. El problema es que no discrimina: recoge bayas maduras, verdes, podridas y hojas por igual. La selección posterior en bodega puede mitigar esto, pero nunca iguala la precisión de un vendimiador experimentado que evalúa cada racimo antes de cortarlo.

La vendimia manual implica que cada racimo se corta con tijera y se deposita en cajas pequeñas para evitar que el peso aplaste las bayas inferiores. Los vendimiadores descartan racimos con botrytis, bayas pasificadas o en mal estado. Esta primera selección en campo es imposible de replicar con una máquina.

La vendimia nocturna de nuestra Etiqueta Negra

Para nuestra Etiqueta Negra, damos un paso más: la vendimia se realiza de noche. Las temperaturas nocturnas en Plasencia durante la época de cosecha bajan significativamente, lo que permite que la uva llegue a la bodega fría. Esto es crítico porque a menor temperatura, menor riesgo de oxidación y de fermentaciones espontáneas no deseadas durante el transporte. Los compuestos aromáticos más volátiles, que son los primeros en perderse con el calor, se preservan intactos.

El factor ecológico

En viticultura ecológica, la vendimia manual cobra aún más importancia. Sin fungicidas sintéticos, el control de enfermedades depende en parte de la selección rigurosa de la fruta. Un racimo con principio de botrytis que entra en el depósito de fermentación puede comprometer toda la partida. La vendimia manual permite identificar y descartar estos racimos antes de que lleguen a la bodega.

El coste de la calidad

La vendimia manual cuesta entre 5 y 10 veces más que la mecánica. Para una bodega que produce millones de litros, es inviable. Pero para Viña Placentina, con una producción limitada a 20.000 botellas de Etiqueta Roja y 5.500 de Etiqueta Negra, el sobrecoste se absorbe y el resultado justifica cada céntimo. Cada botella que llega a tu mesa ha pasado por las manos de alguien que decidió que ese racimo merecía estar ahí.

Ven a ver cómo trabajamos: reserva tu visita a la bodega y descubre de primera mano lo que significa la viticultura artesanal.

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